30 de noviembre de 2008

La mujer del anarquista (Die Frau des Anarchisten)

Aviso: spoiler un poco más adelante :)

Anoche tuve la oportunidad de ver, en el marco del Festival de Cine Alemán de Londres, la película La mujer del anarquista (Die Frau des Anarchisten), de Marie Noëlle y Peter Sehr, y con guión de la propia Noëlle y de Ray Loriga. Se trata de una coproducción franco-germano-española rodada en español y francés, que cuenta la historia de Manuela y su marido Justo. El reparto incluye nombres como los de Juan Diego Botto, Adrià Collado, Nina Hoss y Biel Duran. Vamos, que había que verla.

Sólo un par de comentarios al respecto.

Al principio de la película, una representante de German Films (los que organizan el tinglado) y el director Peter Sehr hablaron un poco de la película, y al final también hubo un ratito para hacerles preguntas. Y como siempre en estos casos, LA pregunta se me ocurrió un cuarto de hora después de salir del cine, mientras esperaba el bus.

Mi pregunta, que supongo que caerá en saco roto (al menos hasta que Noëlle y Sehr hagan una especie de "chat con los lectores" en alguna de las webs de cine que frecuento), tenía que ver con la caracterización del personaje de Justo a través de su nombre. El personaje de Justo Calderón (Juan Diego Botto) no sólo participa en la lucha armada por la justicia y por lo que cree correcto desde el punto de vista político, sino que es abogado y tiene un despacho en Madrid. La película se basa, en parte, en hechos reales. Me quedé con la duda de si el personaje se llama Justo porque el protagonista de la historia se llamaba así de verdad, o de si es un recurso narrativo.

Aquí comienza el spoiler. Avisaos estáis.

El segundo comentario tiene que ver con los subtítulos al inglés. Durante los diálogos en español me los miré por encima aunque no me hiciera falta (deformación profesional; durante los diálogos en francés SÍ que me hacía falta leerlos, ¡y mucho!). He de admitir que estaban bastante bien hechos, aunque alguna cosa se podía mejorar, como lo de traducir el conocido eslogan republicano "¡no pasarán!" de tres maneras diferentes o lo de no subtitular muchos de los textos en pantalla, aunque esto son opiniones personales. En conjunto, eran mejores de lo que estoy acostumbrada a ver :). Al menos aquí sólo había UN subtítulo surrealista y no cientos, como en ciertas ediciones de DVD.

En la escena final de la película, aparecen los personajes de Paloma, ya adulta (Irene Visedo), junto al que suponemos que es su hijo, que se llama Justo como el abuelo, y Pierre (Jean-Marc Barr), con el que imaginamos que se ha casado (porque en escenas anteriores ya se intuía el tomate). Los tres personajes están en el Buen Retiro, en Madrid, en las escaleras del Palacio de Cristal, frente al lago artificial. El niño Justo le dice a Pierre, en français, que se ha quedado sin pan para dar de comer a les poissons. El subtítulo, inexplicablemente, cambia los peces (poissons) por patos (ducks), pese a que en la imagen no se ve ni un solo pato. Y eso que es uno de estos planos generales que pasan a panorámicos.

La película todavía no se ha estrenado "oficialmente" en ninguna parte, así que... ¡esperemos que sean subtítulos provisionales!

P.D. Me pregunto si la RAE aceptará spoiler algún día...

23 de noviembre de 2008

"És rodó i dura molt".

La RAE está preparando la 23ª edición de su Diccionario. Algunas de las enmiendas y nuevas entradas ya aparecen al consultar la 22ª edición en línea.

Una de estas nuevas entradas es chupa-chups, marca registrada que los españoles llevaban años utilizando para hablar de cualquier caramelo con palo (fuera de la marca que fuera), pero que no formaba parte del Diccionario hasta ahora.

chupa-chup, chupa-chups o chupachús
(De Chupa Chups; marca reg.).
1. m. Caramelo de forma esférica, con un palito que sirve de mango
para poder chuparlo.


Pues sí. Cincuenta años después de su nacimiento, el caramelo con palo más famoso del mundo ya tiene su propia entrada en el DRAE.

En Latinoamérica, la marca es también muy conocida, pero a este tipo de caramelo se le conoce con otros nombres: chupetín, chupete, chupeta o, según una antigua compañera de trabajo chilena, kojak. Otro nombre comercial de esos que, si no te suenan, es que no has tenido infancia. Aunque a la RAE igual le cuesta otros cincuenta años abrirle las puertas.

17 de noviembre de 2008

Truffaut y... ¿la censura?

En una entrada anterior sobre ciertos subtítulos matadores, comenté que la censura de la época (1959-1960) había metido mano en el doblaje de la película Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut. Pensándolo mejor, también podría tratarse, simplemente, de un juego de palabras que no hubo manera de traducir.

En una escena de la película, entre el minuto 15 y el 20, los padres de Antoine tienen un pequeño "pique" a raíz de la negativa de la madre a acompañar al padre a la carrera de coches que organiza el domingo. La madre dice que no irá y que prefiere pasar el domingo con su amiga Huguette, porque está cansada de pasarse la semana de ama de casa por las mañanas y trabajando por las tardes. El diálogo en francés es el que sigue (adjunto el vídeo, porque el padre hace un gesto relevante):


Aquí el juego de palabras está en la frase "Et l'après-midi, les touches". Les touches puede entenderse como las teclas / las tecleas o las tocas. De ahí el doble sentido del que se sirve el padre de Antoine para después decir "sí, estas [y hace como que teclea en una máquina de escribir] o las otras". Y creo que todos somos lo bastante mayores y hemos visto las suficientes películas de dos rombos para saber de qué habla cuando dice "les autres". El padre, en pocas palabras, está llamando a la madre, en broma, "pendón desorejao" delante del hijo de ambos. De ahí que la madre se cabree, mande al niño a la cama y comience una discusión en serio.

El juego de palabras no se mantuvo en el doblaje en castellano, y me imagino que los espectadores de la época alucinarían al ver cómo se picaba la madre de Antoine sólo porque el padre le había dicho que por la tarde se dedicaba "a las teclas de la máquina". Qué borde, ¿no?


¿Censura, o desesperación traductoril?

16 de noviembre de 2008

Negar la evidencia

Vamos con una nueva entrega sobre falsos amigos que, de vez en cuando, se "cuelan" en las páginas de la prensa española... y en la boca de más de un político. Tatenori ya la mencionaba en los comentarios de la entrada sobre criminal. Se trata de la extraña pareja evidence / evidencia en jerga legal, que yo consideraba incorrecta en favor de la mucho más idiomática evidence / prueba.

Servidora ya estaba dispuesta a escribir una especie de arenga lingüística en contra del uso de la palabra evidencia en novela negra, series policíacas y procesos legales varios, PERO se ha tenido que morder la lengua. O los dedos, para no teclear.

Del diccionario de la RAE:

evidencia.
(Del lat. evidentĭa).
1. f. Certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar. La evidencia de la derrota lo dejó aturdido.
2. f. Der. Prueba determinante en un proceso.


Así que ya sabéis. Por mucho que os chirríen cosas como analizar las evidencias, presentar evidencias o no encontrar evidencia alguna... Su uso es correcto.

Y no sólo eso: la RAE también acepta derecho criminal como sinónimo de derecho penal.

¡Me siento una integrista del idioma!